Hiperactividad: basta de médicar en las escuelas

El Senado prohíbe a escuelas medicar a niños hiperactivos
La Cámara alta aprueba reformas a la Ley General de Educación, con la que se busca garantizar la salud
de los menores con déficit de atención
La Cámara alta aprueba reformas a la Ley General de Educación, con la que se busca garantizar la salud
de los menores con déficit de atención (Foto: Archivo ELUNIVERSAL )
Jorge Ramos y Ricardo Gómez
El Universal
Ciudad de México miércoles 04 de marzo de 2009
10:31
El Senado aprobó una reforma a la Ley General de Educación que prohíbe administrar a estudiantes de
primaria y secundaria medicamentos en las escuelas sin consentimiento de sus padres o tutores, para tener
sin problemas a niños con déficit de atención e hiperactividad.
También cierra la posibilidad de expulsar o negar el servicio a menores que presenten problemas de
aprendizaje.
El dictamen aprobado que pasó al Poder Ejecutivo para su publicación y entrada en vigor, busca atender
el trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Prevé sanciones, ya estipuladas en el artículo 76 de la
misma Ley vigente, de hasta cinco mil días de salario mínimo.
La senadora María Teresa Ortuño (PAN) incluso señaló que ella es madre de un hijo con déficit de
atención y recordó que la iniciativa ha pasado por lo que llamó "una pequeña telenovela legislativa (...) Sé
lo que es esto y sé que muchas madres mexicanas sabemos lo que es esto".
Tomás Torres (PRD) indicó que incluso en algunas escuelas sólo se acepta estos menores si son
medicados con Ritalín o Imipramina "cuya sustancia activa, la metilfenidato, se encuentra en el catálogo
de estupefacientes de la Ley General de Salud".
Guillermo Tamborrel (PAN) dijo que su partido "está totalmente de acuerdo en prevenir y, en todo caso,
de evitar la medicación de educandos por parte de profesores sin la prescripción médica, medicamentos
que contengan sustancias psicotrópicas o estupefacientes".
La reforma establece que será infracción "administrar a los educandos, sin previa prescripción médica y
consentimiento informado de los padres o tutores, medicamentos que contengan sustancias psicotrópicas
o estupefacientes".
También se considera infracción "promover en los educandos, por cualquier medio, el uso de
medicamentos que contengan sustancias psicotrópicas o estupefacientes".
Y "expulsar o negarse a prestar el servicio educativo a niñas, niños y adolescentes que presenten
problemas de aprendizaje, condicionar su aceptación o permanencia en el plantel a someterse a
tratamientos médicos específicos; presionar de cualquier manera a los padres o tutores para que acudan a
médicos o clínicas específicas para la atención de problemas de aprendizaje de los
1 Comentario
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#1
Me parece muy interesante y habria que continuar trabajando el tema


Niño de 13 años se convierte en padre en Londres.
Con apenas 13 años, Alfie Patten es padre, y afirma que pese a su tierna edad cuidará bien de su hija Maisie.
Londres.- Con apenas 13 años, Alfie Patten es padre, y afirma que pese a su tierna edad cuidará bien de su hija Maisie, en una entrevista que publica hoy "The Sun" que ha causado consternación en Reino Unido.
"Pensé que sería bueno tener un bebé", afirma al periódico, que lo muestra junto a su novia de 15 años, Chantelle, y a la niña. Aunque no se imagina cómo es su nuevo papel, promete ser "un buen padre y ocuparse de la bebé".
Cuando se dieron cuenta de que esperaban un bebé, Alfie, que vive en la ciudad inglesa de Eastbourne, tenía 12 años.
"Sabemos que hemos cometido un error, pero ahora mismo no cambiaría las cosas por nada del mundo. Seremos unos buenos padres", afirmó Chantelle.
Los dos estuvieron desde el principio en contra de un aborto y trataron de ocultar el embarazo, pero la madre de la niña
sospechó por su aumento de peso.
Alfie Patten y Chatelle Steadman"Cuando mi madre se enteró pensé que tendría problemas. Queríamos tener al bebé, pero nos preocupaba cómo iba a reaccionar la gente", dijo Alfie.
Los padres les han dado su apoyo y la bebé crecerá con los padres de Chantelle. "No pensé en cómo la mantendremos. Ni siquiera recibo una paga semanal. A veces mi padre me da diez libras", comentó Alfie.
Su padre cree que no es consciente del todo de la responsabilidad, pero pese a ello subrayó: "Podría haberse encogido de hombros y jugar a la Playstation en casa. Pero en vez de ello estuvo cada día en el hospital".

Alfie Patten, será sometido a examen de ADN
LONDRES, Inglaterra, feb. 16, 2009. Alfie Patten se someterá a una prueba de ADN para determinar si es el padre de la bebita que su novia de 15 años dio a luz, informó este lunes el vocero del menor de edad.
El examen se realizará luego que un tabloide informó el domingo que otros adolescentes también aseguran ser los padres de la bebita recién nacida.
El portavoz Max Clifford dijo que los padres de Alfie Patten, de 13 años, anunciaron que las pruebas serán hechas "a la mayor brevedad posible" para determinar la paternidad.
"Él obviamente cree que es el padre", dijo Clifford. "Creo que tras leer ayer (el periódico) News of the World, sería prudente tener una prueba de ADN".
La novia del niño, Chantelle, de 15 años de edad, dio a luz a la bebita hace unos días en Eastbourne, a 110 kilómetros (70 millas) al sureste de Londres. La pareja causó sensación en Gran Bretaña cuando Alfie, que parece mucho menor de sus 13 años, apareció en la portada del tabloide Sun cargando a su presunta hija.
El concejo municipal de la localidad donde residen los menores dijo que ofrecerá su apoyo a la pareja y que ésta será supervisada por trabajadores sociales para determinar qué tipo de ayuda necesita.
Un fallo para la paternidad virtual
Noticia publicada por el diario página 12, Viernes 6 de febrero 2009
Un fallo para la paternidad virtual Vive en Tarragona, pero no se comunica con su hijo, de nueve años, desde hace tiempo. La madre demandó que se contactara al menos vía Internet. Un juez de Rosario ordenó que posibilitara que su hijo se comunique tres veces por semana con una webcam. Por Horacio Cecchi El fallo, no cabe duda, es inusual (al menos en el país). Un padre, que en 2004 viajó a España con la idea (o el argumento) de que después habría suficiente como para buscar al resto de la familia, cuatro años después de su partida fue condenado por el juez Ricardo Du-tto, de Rosario, a comunicarse con su hijo vía webcam, al menos tres veces por semana de una hora cada una. Al padre virtual, por no decirle visiblemente escurridizo, no le queda la posibilidad de mandar al chico a un cíber ni de contactarse vía mail. El juez lo obligó a hacerse cargo de instalar los medios adecuados para que el chico, ahora de 9 años, pueda hablar o chatear con él y verlo a imagen y semejanza: esto implica la compra de una computadora, una webcam y el obvio pago de un servicio de Internet. Sin olvidar que en el otro extremo de la red, sea Tarragona o donde fuera que esté realmente, deberá instalar también los mecanismos posibles para que el pibe, desde este extremo, no quede mirando lluvia en la pantalla. Después, claro, habrá que ver qué le dice, con qué llena tres de las 168 horas que tiene la semana, si es que puede, qué hará para no quedar tan sólo una imagen. Pero de eso el fallo ni dice ni puede hacer nada. El chico, que en el expediente es mencionado como AC, nació el 4 de octubre del ’99, del matrimonio de FS y el ahora condenado CE. En 2004, cuando AC tenía cuatro años, CE se trasladó transitoriamente a España con el plan de que enviaría dinero para trasladar después al resto de la familia. Pero el después se estiró y las comunicaciones empezaron a ralear. De hecho, en la causa se mencionan las dificultades por las que debía pasar el chiquito: CE le había dejado un número de celular, al que podía llamarlo esporádicamente si es que a la madre le cerraban los números de su exiguo sueldo como portera suplente de una escuela. Tampoco había dejado dirección porque trabaja como marinero, aunque FS supo que tiene fijada su dirección en Tarragona. Ni tiene la dirección de e-mail porque la cambió, con lo que AC “no lo puede saludar para el cumpleaños, Día del Padre, ni contarle sus progresos, inquietudes y angustias”. En la causa, la madre de AC denuncia que tampoco se comunica por teléfono y las veces que lo hizo no fue a la casa del chico sino que llamó a la casa de la abuela materna, con lo que, según la demanda, AC no entiende por qué no lo llama a su casa. Y agrega que “hace siete meses que no lo llama más, enterándose de que el padre venía a pasar las fiestas con sus abuelos”. FS sostuvo que antes de partir CE mantenía una buena relación con AC, y que la comunicación quedó interrumpida por lo que demandó que CE “proporcione a su hijo los datos de residencia así como también los de la empresa donde trabaja para que AC pueda enviarle cartas, dibujos, obsequios; un teléfono fijo donde el hijo pueda llamarlo a España y especialmente que se fije un régimen de comunicación virtual estableciéndose martes, jueves y domingo en horario a convenir y en sesiones de videochat de una hora cada una para que AC y su padre puedan verse y hablar por Internet, con uso de cámaras.” El juez convocó a una audiencia. En la audiencia, FS dijo que Vanesa y Marta, hermanas de CE y tías de AC, le habían dicho a su sobrino que CE se había ido a La Florida con la abuela para trabajar en un “carrito de venta de pororó”, pero que ella sabía que estaba en Tarragona, España, pero desconoce su domicilio real. FS aclaró en la audiencia que la abuela paterna llama a AC cada semana y que el demandado le había comprado una notebook a la hermana (de AC) y también a su hijo pero que era muy chico para usarla y entonces no se la dio, aunque FS no sabe si es cierto. “También las tías le dijeron a su hijo que el padre se vuelve a España para el 4 o 5 de enero de 2009. O sea, pasó las fiestas con la abuela del carrito de pororó, en Rosario.” En tren de virtualidad, que no es virtuosismo, CE también se ausentó a la audiencia, “pese a estar debidamente notificado”, como lo señala el juez en el expediente. El juez catalogó los hechos (impedimento del contacto adecuado, el no suministrar un domicilio, ni teléfono, el trabajo como embarcado) como la “configuración de una violencia psíquica”. La resolución del juez se compuso de “una obligación dineraria”, la adquisición de una computadora con tecnología suficiente para establecer los contactos virtuales, o sea, no una XT o una 286, sino una pc compatible para el uso de una webcam, y de “una obligación de hacer”, la imposición de un régimen de comunicación virtual, o sea, los martes, jueves y domingos de 17 a 18 hora de Santa Fe. El juez reconoce que su resolución no llena el “tiempo real” que “necesitan tanto los padres como sus hijos de carne y hueso, encuentro directo que se dificulta notablemente entre un niño de nueve años y su padre alejado desde hace cuatro, en otro continente, océano de por medio y con claras señales de no tener la voluntad de concretarlo”. Y agrega que las “visitas virtuales obviamente no pretenden ser sustitutos de los contactos telefónicos, ni de encuentros reales, pero posibilitan hacer sentir la presencia del padre más cercana”.

